El verano se va, el atún se queda

Se acaban las vacaciones, los días se acortan, decimos adios a las horas ociosas en la playa o disfrutando de la montaña. Adiós a los martes que parecen sábados, en los que pararse en una terraza a tomar unas tapas de atún con amigos, nos resulta lo más natural.

Es hora de cambiar de ritmo, de volver a las prisas, a despertarse temprano. Volver a la rutina del trabajo, manteniendo nuestros recuerdos de lo bien que lo hemos pasado.

Tenemos que renunciar a muchas cosas, a la luz del sol que lo inunda todo, a llenar nuestras horas con actividades de ocio, o simplemente, no hacer nada sin el más mínimo remordimiento. Pero hay algo, un pedacito, que nos recuerda al verano, a las risas, a esos momentos en los que realmente disfrutas, al sabor del verano, al que no tendremos que renunciar.

El atún rojo, presente en cientos de restaurantes y terrazas, auténtico protagonista de platos y tapas a lo largo del litoral gaditano, y cada vez más presente en todo el territorio, persiste al verano. A pesar de que los atunes ya no crucen el estrecho. A pesar, incluso, de que después de su frenético apareamiento los haya dejado, exaustos, sin grasas, con carnes demasiado magras para su consumo. A pesar de todo, podemos seguir disfrutando del perfecto atún.

Como se suele decir, todo es cuestión de estar en el sitio justo, en el momento adecuado. Precisamente, las almadrabas gaditanas, tienen esa increíble fortuna, estar en el punto de paso de los atunes, justo en el momento de su óptimo estado de grasa. Ese es el único secreto de la gran calidad del atún rojo salvaje. Ahora, mantener la calidad del atún durante todo el año, no es cuestión de suerte. La investigación, el trabajo duro y la maestría, son fundamentales, para que el atún rojo salvaje esté disponible, más allá de la temporada de capturas, con su calidad intacta, en cualquier parte del mundo.

Para asegurar la perfecta conservación de las cualidades del atún, la diligencia en el proceso de ultracongelación es vital. Gracias a la cercanía de nuestras instalaciones a la almadraba, y a la maestría de nuestros ronqueadores, capaces de despiezar un atún de 150kg en minutos, el proceso es extremadamente rápido. Una vez despiezado el atún se somete a una congelación progresiva hasta alcanzar los -60ºC, y a un posterior “glaseado” que evitará la oxidación durante la conservación.

Mediante un proceso de descongelado en frío, el atún volverá a estar como recién capturado, manteniendo su calidad, color y textura, impecables. Tanto para restauración como para particulares, Gadira trabaja con un sistema de transporte de congelación controlada, que permite el envío a cualquier parte del mundo, garantizando la cadena de frío. Asegurando el delicioso atún rojo durante el largo invierno.

Puedes comprar nuestros productos en la tienda on-line de atún rojo.



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